¿Atraer aves o acercarse a ellas?

Uno de los mayores retos en la observación de aves es tener una buena aproximación a lo que se quiere ver, y si bien el equipo óptico es la primera herramienta para “acortar” la distancia, hay otras prácticas frecuentemente utilizadas por observadores, algunas criticadas y otras no, que discutiremos aquí. Al final, es el criterio de cada quien el que dicta sobre el uso o no de dichas prácticas, sin embargo desde aquí buscamos promover la observación ética y responsable de las aves brindándoles la mayor información posible al respecto.

2017-06-25 14.01.34.pngEmpezaremos con los atrayentes –como el playback, que no es más que reproducir, con la ayuda de implementos digitales, las vocalizaciones de las aves que queremos atraer. A simple vista esta parece una práctica inofensiva pero habría que ver sus implicaciones no tan obvias.

Las aves son seres muy dotados vocalmente y mediante ese recurso comunican amplia información, no solo a los miembros de su misma especie sino a también a los de otras especies, entonces, el que venga alguien a reproducir grabaciones de sus cantos y llamados podría generar efectos negativos en la estructura de la comunidad aviar. Suena un poco dramático pero profundicemos un poco más para entender.

La búsqueda de pareja, definición de territorio, llamados de contacto entre adultos y pichones, llamados de alerta ante depredadores y pare usted de contar, son algunas de las vocalizaciones comunes entre determinadas especies de aves. Entonces, la prolongada ejecución de esta práctica artificial y el volumen al que se reproducen las vocalizaciones, puede perturbar el normal comportamiento de las aves, por ejemplo, causando la desatención del nido por parte de adultos que acuden a ver de qué intruso se trata, o simplemente causando estrés a aquel macho que canta todas las mañanas para definir su territorio, pero que siempre se encuentra con un rival invisible que canta más fuerte y sin cansarse jamás.

Hay muchas consideraciones por hacer al respecto, pues también se suelen reproducir vocalizaciones de aves rapaces, especialmente de búhos o lechuzas para atraer a otras especies que acuden, en vez de auyentarse –aunque tal vez algunas lo hagan, para tratar de alejar al depredador de las cercanías. Eso debe ser sin duda estresante.

Finalmente, hay también personas muy capaces de imitar cantos y llamados de aves con sus propios silbidos, los cuales se asumen menos perjudiciales, pues asumimos también, que las aves pueden notar la diferencia y simplemente acercarse curiosas a ver de qué se trata.

birds-on-feeders-Melissa-Penta-570x375Hablemos ahora de comederos y bebederos artificiales –o feeders en inglés. La verdad es que podríamos pensar: ¿a quién le viene mal un poco de alimento?, bueno, eso dependerá de varios factores pero especialmente de la calidad del mismo.

Unas u otras especies se verán atraídas en función de lo que se ofrezca, pues semillas atraerán básicamente aves granívoras y frutas atraerán aves frugívoras, mientras que el agua azucarada atraerá básicamente picaflores o colibríes, o tal vez otras aves nectarívoras. Si bien las frutas y semillas son ideales por su calidad nutricional también pueden resultar un atractivo para competidores y depredadores de las aves como son las ardillas, así que hay que estar pendientes de eso y no favorecer a las últimas, que finalmente lograrán ahuyentar a las aves, efecto contrario al propósito original.

Por otro lado, los bebederos, que son provistos con una mezcla de agua con azúcar, la cual debe ser preparada concienzudamente para tratar de imitar lo más cercanamente posible al néctar de las flores, es un problema mayor ya que se degrada rápidamente y favorece la proliferación de gérmenes. Además, esta mezcla es considerada alimento “chatarra” que sólo llena los estómagos y produce saciedad a las aves que la consumen, reemplazando al verdadero néctar, cargado de muchos otros nutrientes. Un ejemplo es el que ocurre con el Colibrí de Garganta Rubí que migra entre centro y Norteamérica, esfuerzo para lo cual requiere abastecerse de energía pero que dada la abundante disponibilidad de bebederos artificiales en su camino, recurre a estos llenándose con alimento de mala calidad y que puede traerle consecuencias en su movimiento migratorio, pues imagínense un ave de aproximadamente 9 cm y de sólo 3 g de peso corporal, desplazándose desde tan lejos como Canadá hasta tan cerca como Costa Rica. ¡Sería como pretender correr una maratón habiendo comido hamburguesas y gaseosas!

Vayamos ahora a asuntos menos controversiales e incluso graciosos y extremos, a los que recurren los pajareros, para esta vez acercarse ellos a sus objetivos y no lo contrario.

camo

El uso de indumentaria de camuflaje es una práctica bastante extendida en el gremio y responde al hecho de que la aguda y sensible vista de las aves les permite detectar casi cualquier agente extraño en el medio, sin embargo, pongo en duda el hecho de que haga falta disfrazarse de comando de fuerzas especiales para tratar de pasar desapercibido, pues estoy seguro de que las aves igual detectarán al observador. Pienso que el sigilo es un arma más valiosa, evitando por supuesto el uso de indumentarias altamente contrastantes con el medio. Avanzar pausadamente y detenerse por periodos largos en silencio es probablemente la mejor manera de observar aves.

Finalmente les hablaré sobre los escondites –o hides en inglés. Como su nombre lo indica se trata de posicionarse al interior de estructuras fijas o portátiles, permanentes o temporales, que se integren bien al medio natural circundante y oculten de la vista de las aves la presencia de los observadores. Existen espacios donde estos “miradores” se han instalado previendo causar mínimas perturbaciones al ambiente y a la actividad recurrente de las aves, por ejemplo cerca de collpas de loros y guacamayos, y que constituyen todo un éxito para actividades ecoturísticas. También están los hides personales que pueden no ser más que una simple malla que se camufle con el ambiente y que puede instalarse como una tienda de campaña o simplemente encima de la persona y ocultar por largos periodos de tiempo al observador, generalmente para la toma de fotografías. Es realmente divertido ver el proceso de esconderse y finalmente es gratificante observar los resultados logrados.

Es así que los pajareros buscan los medios para acercarse a sus inquietos objetivos. Debemos tener siempre presente los impactos que podemos causar para asegurarnos de que tanto los sitios como las aves que buscamos observar, perduren en el tiempo y garanticen el disfrute de todo aquel que se dedique a la actividad, así como del simple hecho de que las especies sigan existiendo.

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